Este texto fue escrito -aproximadamente- en la primera mitad de la década de los 80, probablemente recuperada la democracia y a pedido de alguna docente y exalumna de él. Es un discurso por un 11 de septiembre. Pinta por un lado muy resumidamente la visión de Octavio Corvalán sobre la figura de Sarmiento pero más pinta la óptica del propio Corvalán sobre la situación de la Argentina de ese momento.
SARMIENTO
Tradicionalmente se celebra "el día del maestro" en esta fecha por considerar a Sarmiento el maestro ejemplar. El homenaje es justo: Sarmiento fue el fundador de la instrucción pública en nuestro país. El sistema que puso en marcha modeló a hombres e instituciones durante un siglo. Pero no es frecuente que nos detengamos a pensar en la obra de Sarmiento dentro de su contexto histórico y cultural. Sabemos que fue un hombre batallador, motivado por ideas claras sobre el progreso, con una visión muy precisa del futuro del país, y con una voluntad de acción casi irresistible.
Por lo general se enarbola en nombre de Sarmiento como una bandera, cuando no distintivo político o como pretexto para un día feriado. Nada habría sido más irritante para el hombre Sarmiento que ver esa mitificación aprovechadiza de su memoria.
Fue un hombre de acción y no es difícil imaginarlo irrumpiendo en uno de estos actos recordatorios para echarnos en cara la vacuidad de nuestras palabras. Evocándolo como un hombre y no como un símbolo, vigoroso, ejecutivo, de mal genio, exasperante para sus adversarios y hasta para sus colaboradores, no podemos menos que llamarnos a la sobriedad en su homenaje.
El empujó con su formidable tenacidad nuestra educación popular desde el grado cero hasta poner a nuestro país en uno de los primeros lugares del mundo. Pero súbitamente, el impulso sarmientino perdió fuerza, y hoy debemos mirar en la cara a la verdad -como lo hizo él en su tiempo- y dejar de solazarnos en la contemplación de laureles ya marchitos.
Su concepción de la historia era dinámica: no admitía demoras ni se permitía concesiones. Comprendiendo plenamente el significado cultural del pasado, renegó de él para depurar al futuro de lo que era rémora y dique para el avance de la "civilización". Su lucha contra la "barbarie" significaba terminar con la conciencia colonial, formar al hombre nuevo que la Argentina necesitaba para avanzar. Podemos discrepar con sus soluciones, pero sus planteos fueron inobjetables. Empezó apegándose entrañablemente a su tierra, auscultándola hasta sus más secretos latidos, comprendiendo sus realidades, asombrándose ante sus hombres, aun los que representaban los valores negativos en su esquema axiológico.
Nosotros necesitamos actitudes como la suya. Así como él tuvo que luchar en los umbrales de la unificación nacional para imponer una dimensión considerada accesoria en aquellos precarios momentos -la instrucción pública universal- nosotros tenemos una situación inaugural también en muchos aspectos: necesitamos cambiar conciencias, imponer pautas para el futuro, preparar las bases intelectuales para la Argentina que ya surge, y si no queremos que se perpetúe el siglo XIX en la mentalidad de nuestro pueblo, si queremos que el país ingrese de lleno en la era tecnológica, si pretendemos dinamizar su sociedad y su economía, tenemos que actuar partiendo de una visión clara de nuestra realidad y proponiéndonos objetivos concretos. Ese será el homenaje más apropiado que podemos ofrecer a Domingo F. Sarmiento.

Antes de comenzar a leerlo supuse que su pensamiento sobre Sarmiento no podía ser otro.
ResponderEliminarParece inevitable que un intelectual docente de clase media de la talla de Don Octavio valore el legado de Sarmiento muy por encima de los "defectos" que nos molestan a los progresistas
Excelente perspectiva. Mil gracias por compartirlo (y al Topo Bejarano por acercarnos a otras latitudes).
ResponderEliminarGracias Ricardo. Y muy bueno tu artículo de La Gaceta de hoy. Agradezco que rescates esta visión muy breve de mi viejo sobre Sarmiento. Estoy en proceso de digitalizar su material inédito y ahí hay trabajos más extensos sobre el sanjuanino. Me tomo la libertad de hacer un link a tu nota.
Eliminarhttps://www.lagaceta.com.ar/nota/909682/la-gaceta-literaria/octavio-corvalan-visiones-sarmiento.html
ResponderEliminar